Los chalaziones (plural de chalazión) se encuentran entre las lesiones inflamatorias más frecuentes del párpado. Un chalazión consiste en un pequeño bulto o hinchazón en el párpado causado por la obstrucción de una glándula¹.
Aunque puede resultar molesto o antiestético, no suele ser una afección grave ni amenaza la visión.
Los chalaziones aparecen con mayor frecuencia en adultos, especialmente en mujeres menores de 40 años, aunque también pueden afectar a niños²˒³.
Sin tratamiento, en algunos casos pueden persistir o reaparecer con el tiempo³.
Algunas personas son más propensas a desarrollar chalaziones⁴. Esta predisposición puede estar relacionada con alteraciones en las glándulas de Meibomio, que favorecen la obstrucción de estas glándulas del párpado.
El chalazión se produce cuando una glándula sebácea del párpado se obstruye¹.
Estas glándulas, conocidas como glándulas de Meibomio, fueron descritas por primera vez por el médico Heinrich Meibom en 1666. Se encuentran incrustadas en los párpados: aproximadamente 20-30 glándulas en el párpado inferior y 30-40 en el párpado superior⁵.
Las glándulas de Meibomio producen una secreción lipídica llamada meibum, similar al sebo de la piel. Este aceite se mezcla con las lágrimas y forma parte de la película lagrimal, ayudando a lubricar la superficie ocular y a reducir la evaporación de la lágrima⁶.
La película lagrimal cumple un papel fundamental para:
¿Por qué se bloquean las glándulas?
La obstrucción de la glándula suele producirse por:
El meibum normal es un líquido aceitoso y fluido. Sin embargo, cuando existe disfunción de las glándulas de Meibomio, esta secreción puede espesarse y adquirir una consistencia más densa, similar a una pasta.
Cuando el meibum no puede drenar correctamente, se acumula en la glándula, lo que provoca inflamación y formación del chalazión.
La obstrucción de la glándula es causada por el engrosamiento de sus paredes, lo que conduce a un estrechamiento del conducto y el orificio de la glándula, y por un aumento en la viscosidad del meibum 5,: el meibum normal es un líquido aceitoso, pero cuando las glándulas de Meibomio son disfuncionales, el meibum se espesa y puede adquirir la consistencia de una pasta de dientes. El meibum congelado no puede drenar de la glándula, de ahí el bloqueo y la hinchazón.
Las glándulas de Meibomio son las diminutas glándulas alargadas incrustadas en los párpados superior e inferior. El orificio de cada glándula se abre en el borde de los párpados, permitiendo que su secreción aceitosa, el meibum, fluya hacia la superficie del ojo, donde se mezcla con las lágrimas.
Un chalazión suele comenzar como una pequeña inflamación en el párpado, apenas perceptible al inicio, que puede aparecer como una zona roja o ligeramente hinchada.
Con el paso de los días o semanas, el bulto puede aumentar de tamaño hasta alcanzar aproximadamente el tamaño de un guisante, generalmente inferior a 1 cm.
Los síntomas más habituales incluyen: bulto o nódulo en el párpado, inflamación o enrojecimiento del párpado, sensibilidad leve al tacto, hinchazón del párpado
En algunos casos, si el chalazión aumenta de tamaño, puede presionar el ojo y causar visión borrosa temporal.
Los chalaziones aparecen con mayor frecuencia en el párpado superior. Cuando se desarrollan en la parte interna del párpado, pueden no ser visibles externamente y observarse solo al girar el párpado.
Aunque el chalazión no suele deberse a una infección, en algunos casos puede inflamarse o infectarse, provocando una hinchazón más intensa del párpado⁷.
El diagnóstico suele realizarse mediante exploración clínica, ya que el aspecto del chalazión suele ser característico.
En ocasiones puede ser necesario diferenciarlo de un orzuelo, que también aparece como un bulto en el párpado.
La principal diferencia es que:
Si el nódulo palpebral persiste durante mucho tiempo o reaparece con frecuencia, se recomienda consultar con un oftalmólogo. En casos poco frecuentes, el especialista puede decidir realizar una biopsia para descartar otras afecciones palpebrales.
La mayoría de los chalaziones se resuelven espontáneamente en pocas semanas.
El tratamiento inicial suele centrarse en favorecer el drenaje de la glándula obstruida.
Tratamientos médicos
Si el chalazión persiste, aumenta de tamaño o presenta inflamación importante, el oftalmólogo puede considerar otros tratamientos.
En algunos casos pueden indicarse:
Una sola inyección puede resolver el chalazión en más del 80% de los casos en aproximadamente tres semanas⁹.
También se ha estudiado el uso de luz pulsada intensa (IPL) para tratar chalaziones recurrentes o asociados a disfunción de las glándulas de Meibomio⁸.
Tratamiento quirúrgico
Los chalaziones persistentes o crónicos pueden requerir tratamiento quirúrgico.
Este procedimiento consiste en realizar una pequeña incisión para drenar el contenido del chalazión y suele realizarse en consulta con anestesia local¹.
Las lesiones persistentes y crónicas pueden requerir una intervención quirúrgica, que implica una incisión del bulto y el drenaje de su contenido7. Esta cirugía generalmente se realiza en el consultorio del oftalmólogo con anestesia local1.
Por otro lado, si experimenta uno o más de estos síntomas, debe acudir a un especialista en oftalmología con carácter urgente: dolor moderado, dolor intenso, sensibilidad intensa a la luz, disminución de la visión, destellos de luz, manchas oscuras, sensación de cuerpo extraño en el ojo, traumatismo (lesión, contusión, quemadura química, etc.), o síntomas persistentes o que empeoran a pesar de un tratamiento adecuado.