La edad es uno de los factores más relevantes. Con el envejecimiento pueden producirse cambios en las glándulas de Meibomio que reducen la producción de lípidos o alteran su composición. Esto se observa con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años.
El estilo de vida actual también puede influir. El uso prolongado de pantallas puede reducir la frecuencia de parpadeo, lo que dificulta la liberación de lípidos de las glándulas de Meibomio y puede favorecer la aparición de DGM y síntomas de ojo seco evaporativo.
Los cambios hormonales, como los que se producen durante la menopausia, pueden influir en la función de las glándulas de Meibomio. Algunos estudios también han observado asociaciones entre la terapia hormonal sustitutiva (THS) y la DGM en mujeres posmenopáusicas.
Determinadas afecciones del borde del párpado, como la blefaritis anterior crónica o la infestación por ácaros Demodex, pueden afectar al funcionamiento de las glándulas de Meibomio y favorecer su disfunción.
En resumen, la DGM puede tener diversas causas, desde procesos naturales relacionados con el envejecimiento y los cambios hormonales hasta factores asociados al estilo de vida o a determinadas afecciones del borde palpebral.