Disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM)
Aprende sobre la importancia de la limpieza de los párpados, el papel de las glándulas de Meibomio y cómo controlar esta afección.
El término médico “dermatitis” significa inflamación de la piel. Por lo tanto, la dermatitis palpebral describe un conjunto de afecciones inflamatorias que afectan a la piel de los párpados y que suelen manifestarse como enrojecimiento, hinchazón y picor. También se conoce como eccema palpebral.
Las causas más frecuentes de hinchazón y enrojecimiento de los párpados son:
La piel de los párpados es especialmente delgada y sensible, por lo que resulta más vulnerable a irritantes y alérgenos. Estos pueden entrar en contacto con los párpados directamente a través de cosméticos o productos aplicados en la zona, o indirectamente mediante las manos o los dedos contaminados¹.
La dermatitis de contacto puede producirse por dos mecanismos diferentes1: la dermatitis alérgica de contacto, que se produce cuando el sistema inmunitario reacciona frente a una sustancia concreta llamada “alérgeno”, y la dermatitis irritativa de contacto, que se produce cuando determinadas sustancias o condiciones físicas irritan directamente la piel y dañan su barrera protectora2. En muchos casos, la dermatitis palpebral está causada por productos aplicados en otras zonas del rostro o del cuerpo, como el cabello, las uñas o la cara. Estos productos pueden transferirse a los párpados al tocarse los ojos con las manos1. Entre los irritantes más frecuentes que pueden provocar dermatitis irritativa de contacto se encuentran3:
Los factores físicos también pueden provocar dermatitis de contacto:
La dermatitis alérgica de contacto suele estar relacionada con siete grandes grupos de alérgenos: metales, goma laca, conservantes, antibióticos tópicos, fragancias, acrilatos y tensioactivos4. Los metales, por ejemplo, pueden encontrarse en joyería, rizadores de pestañas, gafas y cosméticos. Incluso cantidades muy pequeñas pueden desencadenar una reacción alérgica en personas sensibles4. Otros compuestos como fragancias, conservantes o acrilatos se encuentran en muchos productos cosméticos y de cuidado personal, lo que explica por qué las mujeres presentan dermatitis palpebral con mayor frecuencia que los hombres5. Además, algunos alérgenos transportados por el aire, como el polen o los ácaros del polvo, también pueden desencadenar dermatitis palpebral3.
La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel caracterizada por piel seca, picor intenso y alteración de la función barrera cutánea6, lo que hace que sea más susceptible a irritantes y alérgenos2. Suele comenzar en la infancia y a menudo se asocia con otras enfermedades alérgicas como el asma o la rinitis alérgica (fiebre del heno)5. En muchos casos existe antecedente familiar de alergias o dermatitis atópica1.
Los párpados con dermatitis están hinchados y rojos, con sensación de picazón, ardor o escozor, y en ocasiones con pequeñas vesículas transparentes1. Con el tiempo, la inflamación crónica provoca una descamación fina, y la piel se vuelve más gruesa y dura, con pequeñas grietas1. El momento de aparición de los síntomas también puede orientar el diagnóstico: la dermatitis alérgica de contacto suele aparecer entre 24 y 96 horas después del contacto con el alérgeno, mientras que la dermatitis irritativa aparece poco después de la exposición al irritante5. Se dice que la hinchazón y el enrojecimiento son más intensos en la dermatitis de contacto que en la dermatitis atópica, que suele cursar más con descamación y engrosamiento de la piel1. Sin embargo, ambos tipos de dermatitis pueden resultar muy parecidos, especialmente cuando la dermatitis atópica se complica con dermatitis alérgica o irritativa de contacto y ambas afecciones se superponen. La piel afectada también puede infectarse, provocando supuración y costras amarillentas2.
En la dermatitis atópica, suele haber antecedentes de enfermedades alérgicas y otras zonas de la piel afectadas. En la dermatitis de contacto, identificar el agente causante puede resultar difícil porque muchos productos cotidianos pueden desencadenarla. Los productos implicados pueden haberse aplicado directamente en los párpados, o haberse transferido desde las manos al frotarse o rascarse los ojos3. Una estrategia útil consiste en suspender temporalmente todos los cosméticos y productos potencialmente irritantes durante varios días. Si los síntomas mejoran, los productos pueden reintroducirse uno a uno para identificar el responsable2.
Si no consigue llegar a una conclusión por sí mismo, y si la dermatitis persiste, es recomendable consultar con un dermatólogo o alérgologo2, quien podrá identificar mejor los posibles irritantes o alérgenos y evaluará en detalle su ocupación, aficiones y actividades en busca de pistas. En caso de alérgenos transportados por el aire, como el polen, el pelo de animales o los ácaros del polvo, suelen asociarse otras formas de alergia, como el asma, la fiebre del heno o la conjuntivitis alérgica. Cuando se sospecha una alergia, pueden realizarse pruebas epicutáneas (pruebas de parche)3. Estas pruebas consisten en aplicar pequeñas cantidades de posibles alérgenos sobre la piel durante 48 horas, evaluando posteriormente la reacción cutánea. La lectura final suele realizarse a las 96 horas. Si es alérgico a alguno de los productos analizados, aparecerá una placa de dermatitis en la zona de aplicación del alérgeno responsable, con enrojecimiento y posible hinchazón, vesículas o incluso ampollas7. Las pruebas de parche solo son útiles para diagnosticar dermatitis alérgica, no dermatitis irritativa6.
El tratamiento principal consiste en evitar el irritante o alérgeno responsable1. Emolientes. Son el tratamiento de primera línea: cremas hidratantes que ayudan a reparar la barrera cutánea, suavizar la piel y reducir la irritación8. Corticoides tópicos. En algunos casos pueden utilizarse corticoides tópicos suaves durante periodos cortos (5-10 días) para reducir la inflamación1. Estos medicamentos deben retirarse progresivamente para evitar un efecto rebote5. Inhibidores de la calcineurina. Los inhibidores tópicos de la calcineurina pueden utilizarse dos veces al día en los brotes agudos, o dos veces por semana como tratamiento de mantenimiento. Cuando se utilizan estos tratamientos se recomienda una protección solar adecuada: protector solar, sombrero y gafas de sol2. Otros tratamientos. La dermatitis alérgica de contacto y la dermatitis atópica se tratan de forma similar, añadiendo antihistamínicos orales en la dermatitis atópica1 para calmar la reacción alérgica del sistema inmunitario. Cuando la dermatitis atópica se extiende por el cuerpo y afecta a la calidad de vida, se recomiendan otros tratamientos específicos, orales o inyectables8.
En general, no dude en consultar a su farmacéutico si presenta cualquier síntoma ocular.
Por otro lado, si experimenta uno o más de estos síntomas, debe acudir a un especialista en oftalmología con carácter urgente: -Dolor moderado, -Dolor intenso, -Sensibilidad intensa a la luz, -Disminución de la visión, -Destellos de luz, -Manchas oscuras, -Sensación de cuerpo extraño en el ojo, -Traumatismo (lesión, contusión, quemadura química, etc.), -Síntomas persistentes o que empeoran a pesar de un tratamiento adecuado.